Yo tenía una Patria, la tenía y esa Patria fue, ya no la tengo. Era una patria pura, de abolengo, semilla de un ayer que sostenía. En el paisaje limpia se mezcla al claror de su cielo. Aún retengo el murmullo, del viento, el paso luengo del labriego sencillo. Pero un día me cambiaron la Patria: la inmolaron; le pusieron progreso donde no era: trazos de cicatriz de vena abierta. Pero apesar de todo le dejaron tradiciones de luz en su bandera y un mañana esperándola en la puerta. -- Francisco Zuñiga